Mientras buscaban nuevas rutas de escalada en la península japonesa de Shiretoko, situada en la zona norte de la isla de Hokkaidō, el escalador austriaco Albert Leichtfried y su compañero Markus Bendler vieron que sus planes de buscar, en barco y rodeando la costa, una montaña de hielo que fuera escalable se esfumaban ya que el mar se encontraba helado.
Pero aún así encontraron algo. Una mole de más de 100 metros de alto. Una cascada helada a la que no hicieron esperar. Se lanzaron a la escalada por la parte izquierda de la cascada ya que por la parte derecha la cosa no pintaba muy bien. Aunque la temperatura estaba bien, unos -2º C, los escaladores subestimaron el fuerte sol que estaba lanzando sus rayos sobre la península nipona. Y eso al hielo no le gusta mucho.
Y cuando llevaban unos metros escalados, escucharon un fuerte rugido… y pasó esto:

Click en la imagen para ampliar. Fotografía: Hermann Erber.
La catarata de hielo comenzó a desprenderse y a caer de una forma espectacular y brutal, aunque Leichtfried y Bendler estaban bien resguardados ya que había un gran pilar de hielo que en la imagen queda un poco tapado por la masa helada que se desprende.
Cuenta Leichtfried que tres días después volvieron a la zona, pero la temperatura era de +5º C y les resultó imposible atacarla.
La cascada es llamada “Furope No Taki” y todavía nadie ha conseguido escalarla.
La historia completa se encuentra en la web de Black Diamond Equipment Ltd., donde hay otras imágenes y otras historias muy interesantes.